Los cambios y las transiciones, en especial durante el período de regreso a
clases, pueden ser motivo de estrés para los niños. Por lo general, las muestras
de estrés en los niños dependen de su edad y nivel de madurez:
Los niños en los primeros años de la
escuela primaria se preocupan a menudo por tener que separarse de sus
padres y puede que se sientan más apegados a éstos.
Los niños en los años intermedios de la escuela primaria pueden
empezar a preocuparse por encajar bien entre sus compañeros o por competir con
éstos en cuanto a rendimiento académico, deportes y posición social. También es
común que sientan temor por los desastres naturales, su propia salud y
seguridad, o la seguridad de los demás.
A los preadolescentes y adolescentes les obsesiona encajar bien y a
menudo se estresan por el rendimiento académico o por la evaluación y aceptación
social. A veces también pueden preocuparse por decisiones que han tomado en el
pasado y los conflictos que perciben en el futuro.
Los padres de niños de corta edad pueden ayudar preguntándoles qué es lo que
más les preocupa y tratando de restar importancia a la causa de sus inquietudes.
Por ejemplo, si su hijo se muestra inquieto por el regreso a la
escuela, llévelo usted mismo a clase, reúnase de antemano con el
maestro u organice encuentros con sus compañeros para jugar. Si los niños son
algo mayores, los padres pueden ayudarlos a sentirse más seguros de sí mismos
alentándolos areconocer los logros alcanzados los años anteriores.
La ansiedad, motivo de
preocupación
Según el Dr. John Piacentini, Ph.D., psicólogo infantil clínico y
director del Programa de Trastornos Infantiles Obsesivo-Compulsivos, de Ansiedad
y Tics Nerviosos de UCLA, se calcula que entre un 10 y un 15% de los niños y
adolescentes sufre un trastorno de ansiedad formal. Los padres que sospechen que
su hijo tiene un síndrome de ansiedad grave deberán tratar de observar pequeños
cambios en la conducta del niño y prestar mucha atención si notan que esta
conducta dura más de unos cuantos días.
De acuerdo con el Dr. Piacentini, cuando los niños empiezan a evitar ciertas
situaciones, esto es una señal de advertencia. “Los niños que padecen trastornos
de ansiedad tratan por todos los medios de evitar situaciones que les causan
estrés”, explica. Entre las señales típicas que pueden indicar una ansiedad
subyacente cabe citar las siguientes:
• Evitar amigos
• Hacer berrinches o adoptar una conducta agresiva
• Negarse a ir a fiestas de cumpleaños u otros actos sociales• Tratar de
conseguir la aprobación de los padres más de lo normal • Negarse a ir a la
escuela
• No querer participar en actividades de grupo, como equipos de deportes
• Quejarse frecuentemente de síntomas físicos, como dolores de cabeza y
estómago
• Iniciar conflictos en casa
Los padres pueden ayudar
“Los padres pueden comenzar por hablar con el niño con naturalidad, sin
juzgar, para tratar de averiguar qué es lo que realmente le inquieta”, explica
el Dr. Piacentini. Por ejemplo, el niño podría negarse a separarse de su
padre/madre tras enterarse de la muerte del familiar de un amiguito o después de
ver una noticia trágica en la televisión. “Es muy común que factores externos
tales como una enfermedad o lesión médica, o un divorcio, se manifiesten como
ansiedad en los niños”, indica.
Los padres pueden ayudar tranquilizando al niño y tratando de que éste tenga
pensamientos positivos acerca de la escuela o de una actividad venidera. “Ayuden
al niño a adquirir control hablando de antemano con él acerca de la situación
que le inquieta y creando un ‘plan de ataque’”, sugiere el doctor.
Si los refuerzos positivos y los mecanismos para hacer frente a la situación
fallan, podría ser necesaria una evaluación más formal del trastorno de
ansiedad. Existen tratamientos eficaces, tales como la terapia de la conducta y
la medicación, que pueden ayudar a los niños a retomar el control de sus
vidas.