Los niños y los adolescentes corren un mayor riesgo de sufrir deshidratación (insuficiente agua en el cuerpo) y enfermedades por causa del calor. Por fortuna, las lesiones por calor, que son enfermedades como resultado de ejercicio excesivo en condiciones de altas temperatura y humedad, son lesiones deportivas que casi siempre se pueden prevenir si se presta atención adecuada a la seguridad y al sentido común, de acuerdo con la Academia Americana de Pediatría (American Academy of Pediatrics), que proporciona la siguiente información en su publicación “Sports Shorts”.
Los tres tipos más comunes de lesiones por calor incluyen:
• Calambres por calor: contracciones dolorosas de los músculos, normalmente en las piernas. Es necesario interrumpir el ejercicio, dar un masaje suave en el músculo afectado y beber muchos líquidos.
• Agotamiento por calor: temperatura corporal alta (hasta 104 grados Fahrenheit), debilidad, náuseas, vómito, mareos, confusión y desvanecimiento. Es necesario interrumpir el ejercicio, ya sea sentarse o acostarse, y enfriarse (ventilación, toallas con agua fría, bolsas de hielo, trasladarse a un área en la sombra o con aire acondicionado) y beber líquidos. Si los síntomas no se alivian rápidamente, inmediatamente lleve al atleta a una sala de emergencia.
• Golpe de calor (insolación): una emergencia que pone en peligro la vida y que es causada por temperaturas corporales extremadamente altas(con frecuencia mayores de 107 grados Fahrenheit). Los atletas pueden sufrir convulsiones o entrar en estado de shock o coma. Acuda inmediatamente a una sala de emergencia. Algunas reglas de sentido común:
• Líquidos: Beber líquidos antes y durante el ejercicio es una manera importante de prevenir las lesiones por calor. Los atletas necesitan beber de cuatro a ocho onzas de agua cada 15 a 20 minutos durante la actividad; un atleta se puede deshidratar antes de sentir sed. El agua simple es la mejor bebida para la mayoría de los atletas. Se puede alentar a los atletas jóvenes para que beban más líquidos ofreciéndoles agua con sabor o una bebida deportiva apropiada (consulte con su pediatra). Las bebidas gaseosas, los jugos de frutas y las sodas no son buenas opciones.
• Medio ambiente: Cuando la temperatura ambiental es mayor de 80 grados, especialmente cuando la humedad es mayor del 70 por ciento, es más difícil para el cuerpo controlar el calor. La luz solar directa y los vientos húmedos y calurosos también pueden aumentar este riesgo. Durante los períodos de calor y(con frecuencia mayores de 107 grados Fahrenheit). Los atletas pueden sufrir convulsiones o entrar en estado de shock o coma. Acuda inmediatamente a una sala de emergencia. Algunas reglas de sentido común:
• Líquidos: Beber líquidos antes y durante el ejercicio es una manera importante de prevenir las lesiones por calor. Los atletas necesitan beber de cuatro a ocho onzas de agua cada 15 a 20 minutos durante la actividad; un atleta se puede deshidratar antes de sentir sed. El agua simple es la mejor bebida para la mayoría de los atletas. Se puede alentar a los atletas jóvenes para que beban más líquidos ofreciéndoles agua con sabor o una bebida deportiva apropiada (consulte con su pediatra). Las bebidas gaseosas, los jugos de frutas y las sodas no son buenas opciones.
• Medio ambiente: Cuando la temperatura ambiental es mayor de 80 grados, especialmente cuando la humedad es mayor del 70 por ciento, es más difícil para el cuerpo controlar el calor. La luz solar directa y los vientos húmedos y calurosos también pueden aumentar este riesgo. Durante los períodos de calor yhumedad excesivos, los padres y los entrenadores deben suspender las prácticas o competencias. Si se hacen las prácticas en el interior o en un área sombreada se puede ayudar a prevenir las lesiones por calor.
• Ropa: La ropa debe ser ligera y exponer tanta piel como sea posible para permitir la evaporación del sudor. También puede ser útil usar un sombrero. Siempre hay que usar bloqueadores solares.
• Aclimatación: La primera o las dos primeras semanas de práctica en un clima caluroso y húmedo deben consistir en ejercicios ligeros, y gradualmente aumentar su intensidad.
• Afecciones médicas: Todo niño enfermo debe evitar hacer ejercicio en condiciones calurosas y húmedas, y reanudarlo cuando la enfermedad desaparezca por completo. Los niños con enfermedades crónicas (diabetes, fibrosis quística, enfermedades renales) deben hablar con su médico sobre la manera de conservarse hidratados. Ciertos medicamentos (como los medicamentos para los resfriados) interfieren con la regulación térmica del cuerpo.
• Hay que mantenerse alerta: Cuando un jugador se siente confundido, mareado, con náuseas, somnoliento o enfermo mientras hace ejercicio en un clima caluroso y húmedo, se debe pensar en las enfermedades causadas por el calor. Pida al niño que se enfríe y que inmediatamente comience a beber líquidos. Si no observa una recuperación rápida, lleve al niño a la sala de emergencia. Es posible que al hacerlo esté salvando la vida del niño.