El acné es un problema dérmico común que se manifiesta durante la
preadolescencia y la adolescencia. Los padres pueden ayudar a sus hijos a
controlar el acné entendiendo sus causas y tratamientos.
¿Qué es el acné?
El acné se produce cuando los poros de
la piel se obstruyen a consecuencia de células dérmicas muertas, bacterias y
secreciones sebáceas (el aceite que sirve para humedecer el cabello y la piel).
Los poros obstruidos ocasionan varios tipos de erupciones:
Acné miliar (puntos blancos):
el poro se obstruye, se cierra y
hace que la piel se abulte
Espinillas: el poro se obstruye, permanece abierto y la superficie
se decolora
Barros (granos): las paredes del poro se abren y se introducen por
debajo de la piel secreciones sebáceas, bacterias y células dérmicas Quistes:
los poros obstruidos se abren en las capas profundas de la piel y provocan
infecciones
¿Cuál es la causa del acné?
El acné aparece con
frecuencia al inicio de la pubertad, cuando los cambios hormonales estimulan las
glándulas sebáceas de la piel y producen secreciones excesivas. Los niños cuyos
padres tuvieron acné de adolescentes es probable que también padezcan de acné.
Son muchos los conceptos erróneos que persisten acerca de la causa del acné
Entre dichos conceptos cabe citar los siguientes:
“El acné lo causa una higiene deficiente”. La suciedad o los aceites
que se forman en la superficie de la piel no causan acné. “El acné lo causa la
dieta”. Muchos padres han advertido a sus hijos que eviten las comidas grasosas,
tales como papas fritas y pizza, así como alimentos con un alto contenido de
azúcar, incluido el chocolate. Sin embargo, no se ha demostrado científicamente
que exista una correlación entre el acné y la dieta.
“El acné lo causa el estrés”. El estrés ordinario de la vida diaria
no es un factor importante en la formación del acné.
El tratamiento del acné
Mantener la piel limpia puede
ayudar a prevenir erupciones cutáneas innecesarias. Los niños deben lavarse la
cara suavemente una o dos veces al día con jabón suave para eliminar la suciedad
y el aceite. Lavarse la cara con fuerza o restregarla puede irritar la piel y
agravar el acné. Los niños que tienen pelo largo que les cae sobre la cara deben
mantener el pelo limpio y, si el acné persiste, deben mantener el pelo alejado
de la cara. Las etiquetas de los cosméticos —incluidas las de maquillaje, cremas
hidratantes o protectores solares— deben indicar si el producto carece de
aceite, si es no comedogénico o si es no acnegénico.
Los productos que se venden sin receta médica pueden ayudar a controlar las
erupciones dérmicas ocasionales. Según el doctor Miguel Gutierrez, dermatólogo
de UCLA, estos productos podrían ser suficientes para niños con casos leves de
acné. Los productos cuyo ingrediente activo es el peróxido de benzoilo ayudan a
matar las bacterias que producen acné. Otros productos elaborados con ácido
salicílico secan la piel para ayudar a eliminar los barros. Aunque a menudo
resultan efectivos, podrían transcurrir semanas o meses antes de que estas
lociones produzcan resultados.
El Dr. Gutierrez advierte que los barros no se deben reventar, ya que esto
puede agravar el acné. Al apretar el barro, las bacterias entran aún más en la
piel, enrojeciendo e inflamando más el área alrededor del barro. A veces,
reventarse un barro puede provocar una cicatriz roja o color café que podría
hacerse permanente.
Cuándo se debe consultar a un dermatólogo
Los niños cuyo
acné es grave y no responde a la acción de las lociones que se venden sin receta
médica pueden obtener la ayuda de un dermatólogo, quien podrá recetar
medicamentos más fuertes, incluidas cremas que impiden la formación de barros o
antibióticos que reducen la inflamación y matan las bacterias que producen
barros.