¿Qué rutina es buena para el verano?
El verano está a la vuelta de la esquina, y los padres deberían pensar en fijar pautas y establecer rutinas de modo que los niños disfruten del verano y se mantengan ocupados. La rutina veraniega no tiene por qué ser tan estructurada como la del curso escolar, indica la doctora Rachelle Tyler, pediatra de desarrollo y conducta del Mattel Children’s Hospital de UCLA. “Fijar límites al comienzo del verano y animar a los niños a seguir una rutina inculca en ellos el concepto de la planificación y la moderación, lo cual es muy importante en la vida de una persona”, comenta la doctora.
Hable con sus hijos acerca de las actividades en las que les gustaría participar durante el verano. Por ejemplo, averigüe qué desean aprender, ver o hacer. Con esta información los padres pueden presentar opciones a los niños tales como campamentos, clases de refuerzo o excursiones especiales.
Anímeles a realizar actividades
Los campamentos de verano pueden ofrecer a los niños oportunidades para mejorar sus destrezas y hacer amigos. Existen campamentos que se adaptan a todo tipo de niños e intereses.
Además de los campamentos privados, muchos parques y organizaciones comunitarias ofrecen programas de campamentos durante el día, así como deportes de equipo y programas de habilidadesdeportivas. Se pueden también descubrir otras actividades que se ocultan a simple vista. Por ejemplo, hay tiendas de hobbies, bibliotecas, museos y centros comunitarios que organizan con frecuencia programas veraniegos para niños.
Programas académicos
Los niños deben mantenerse al día en su lectura y conocimientos académicos durante los meses de verano, declara la Dra. Tyler. Muchas escuelas proporcionan listas de lectura para el verano o asignan proyectos veraniegos. Los padres pueden alentar a los niños a que lean por placer durante el verano, manifiesta la Dra. Tyler, llevándolos semanalmente a la biblioteca para que elijan al menos un libro nuevo. Al reforzar los conocimientos académicos, los padres demuestran a los niños que para tener éxito hace falta practicar.
Los niños que han tenido dificultades con una asignatura determinada durante el curso escolar—o que puedan beneficiarse preparándose de antemano para una nueva asignatura— podrían optar por programas escolares o clases particulares en el verano.
Fijar planes y límites
Todos funcionamos más eficazmente con una estructura. Los padres pueden preparar en una hoja, junto con sus hijos, un plan semanal o mensual en el que se detallen actividades, eventos y tareas. Al establecer un plan, los niños pasan a formar parte integral de las actividades realizadas, con un conjunto establecido de expectativas y metas de las que son responsables.
Aunque exista un plan, es posible que actividades tales como ver televisión y usar la computadora se entrometan más durante los meses de verano. La Dra. Tyler advierte que es necesario “poner a los niños los mismos límites que tenían durante el curso escolar”. Si tienen demasiado tiempo no estructurado, será más difícil volver a la rutina escolar en septiembre.
Diversión en familia
Además de las vacaciones, el verano ofrece grandes oportunidades para que las familias vean o hagan juntas cosas para las que quizás no tuvieron tiempo durante el curso escolar. Ya sea una excursión en bicicleta para disfrute de toda la familia o una visita al acuario, el verano es la época ideal para aprovechar y realizar actividades que enriquecen la vida de los niños y unen a las familias.