Consejos de Salud para los Padres
Año 2010
Mi hijo, ¿tiene TOC?
Son pocos los niños que no presentan ciertas inquietudes o temores, pero para el uno a dos por ciento de niños que se calcula tienen trastorno obsesivo compulsivo (TOC), estos pensamientos y conductas se vuelven tan intensos que pueden ser muy angustiantes y, además, perturbar la capacidad de funcionamiento del niño.
Los niños que tienen TOC se ven asaltados por obsesiones (pensamientos y temores persistentes e irracionales) y compulsiones (conductas o rituales repe-titivos con la finalidad de prevenir o corregir un evento temido), de carácter incontrolable, que pueden afectar su funcionamiento cotidiano de forma significativa. Las obsesiones asociadas con el TOC por lo general tienen que ver con gérmenes o con-taminación, pero también pueden incluir temores como tirar algo que podría resultar importante o violar códigos morales o religiosos. Con frecuencia, las compulsiones incluyen el lavado excesivo de las manos, la revisión ritual de objetos y la repetición de mantras.
Entre los niños y los adolescentes, las compul-siones pueden con frecuencia impedir el trabajo escolar. Por ejemplo, la necesidad de que las letras y los números tengan un cierto aspecto puede llevar a los estudiantes a borrar constantemente hasta que el papel tenga agujeros y la tarea nunca se termine.
“Aunque el TOC con frecuencia se presenta como el miedo a la contaminación o la necesidad de ser organizado, la gravedad y los tipos de síntomas exhibidos por los niños que tienen TOC varían mucho”, señala R. Lindsey Bergman, Ph.D., directora del Programa ambulatorio intensivo pediátrico del TOC de la UCLA.
Tratamiento La investigación ha provisto evidencia sobre dos tratamientos eficaces para el TOC, afirma la Dra. Bergman. Uno de ellos son los medicamentos, siendo los más comunes los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina de venta bajo receta. El otro, que con frecuencia se usa en combinación con los medicamentos, es una forma particular de terapia cognitiva conductual llamada exposición y prevención de respuesta. “El niño se expone al pensamiento temido mientras se resiste a caer en conductas compulsivas, de manera gradual. Primero, se practica con algo que sólo le asusta un poco”, explica la Dra. Bergman. Se utiliza un sistema de recompensas para reforzar los intentos del niño de participar en actividades de exposición, independientemente de su éxito en resistirse a las compulsiones. Con el tiempo y con seguimiento en el hogar, las conductas compulsivas se extinguen a medida que las exposiciones demues-tran que cuando se resiste la conducta compulsiva o ritual, esto no resulta en consecuencias negativas.
La terapia de grupo resulta útil
“Los niños que tienen TOC con frecuencia se siente muy solos, en el sentido de que muchos no han conocido a niños de su edad que también sufran el trastorno”, subraya la Dra. Bergman. “Introducirlos a ambientes grupales y permitirles compartir sus experiencias y trabajar juntos puede resultar increíblemente útil”. A medida que los pacientes se acercan al final del programa, el equipo terapéutico trabaja para asegurar una continuidad de la atención con el fin de ayudar a reducir el riesgo de recaída.