Los “dolores del crecimiento” los pueden sentir hasta un tercio de los niños entre los 4 y los 14 años de edad y pueden ser inquietantes tanto para el niño como para los padres. No obstante, estos dolores en las piernas o en los brazos son una parte normal de la infancia y no constituyen un problema serio.
El dolor o las molestias causados por lo que se conoce como “dolores del crecimiento” puede que mantengan despiertos a los niños por la noche y ser motivo de preocupación para los padres. “A pesar de su nombre, no existen pruebas claras que indiquen que el crecimiento de los huesos cause dolor. Es probable que estos dolores no estén relacionados con el crecimiento”, declara Carlos Lerner, M.D., director médico de UCLA Children’s Health Center y profesor adjunto de pediatría. La causa más común de dolor es, probablemente, la fatiga muscular. Los niños activos corren, saltan, se suben por las alturas y realizan esfuerzos musculares de muchas maneras diferentes durante el curso de un día agotador de juegos. Para el final del día los músculos, cansados, exhaustos, estirados y tensados, piden alivio y lo mismo hace el niño.
Síntomas: El dolor en las piernas, o a veces en los brazos, debido al esfuerzo excesivo afecta comúnmente a los niños a últimas horas del día o durante la noche después de un día particularmente activo y, por lo general, desaparecen por la mañana. Las características notables de los dolores del crecimiento incluyen la frecuencia e incidencia (de noche, después de un día activo), la intensidad del dolor (leve) y la localización del dolor (parte delantera de los muslos, las pantorrillas o la parte posterior de la rodilla).
Diagnóstico y tratamiento: Uno de los síntomas más útiles para los médicos a la hora de diagnosticar los dolores del crecimiento es el modo en que el niño responde al tacto cuando tiene dolor. A los niños que tienen dolor debido a una enfermedad grave no les gusta que les toquen, ya que el movimiento suele incrementar el dolor. Sin embargo, los niños aquejados de dolores del crecimiento responden de un modo diferente, pues se sienten mejor cuando se les abraza, masajea y acaricia.
Los dolores del crecimiento son lo que los médicos llaman un diagnóstico por exclusión. Esto significa que deben eliminarse otros trastornos antes de poderse diagnosticar dolores del crecimiento. Esto puede lograrse normalmente si el médico realiza un examen a fondo y revisa el historial médico del niño. En raras ocasiones es posible que se requieran radiografías y análisis de sangre antes de poderse diagnosticar dolores del crecimiento de un modo
definitivo.
Escuche al niño y confórtelo
Aunque el dolor pueda atemorizar a los niños, explíqueles que los dolores están causados probablemente por un esfuerzo muscular excesivo y que desaparecerán con el paso del tiempo. “Intente primero dar masajes y poner compresas calientes. Si el dolor es fuerte, se pueden usar analgésicos, tales como acetaminofeno o ibuprofeno”, aconseja el Dr. Lerner. Avise a su médico si se produce dolor, inflamación o coloración roja persistente en un área en particular.