Ver a un niño ser víctima de un ataque convulsivo descontrolado es, lógicamente, atemorizante para los padres, los cuales podrían suponer que su hijo tiene epilepsia. Sin embargo, son muchas las razones por las que un bebé o un niño puede sufrir un ataque convulsivo y, con el tratamiento adecuado, muchos ataques no se vuelven a producir.
Estos ataques se deben a un aumento súbito de la actividad eléctrica en el cerebro y pueden causar convulsiones, es decir, movimientos espasmódicos rápidos de las extremidades, o períodos breves en los que la persona parece estar desorientada o con la mirada en blanco. Aunque algunos de estos ataques afectan a todo el cuerpo, los ataques parciales pueden afectar a una sola extremidad o una sección del cuerpo.
“Los padres deben saber que existen diversos trastornos convulsivos en la primera fase de la infancia que pueden ser benignos”, manifiesta el Dr. Raman Sankar, Ph.D., jefe de la División de Neurología Pediátrica y catedrático distinguido de Rubin Brown. “Cuando se producen ataques convulsivos, del tipo que sean, es muy importante obtener un diagnóstico preciso”.
Los ataques convulsivos en los niños pueden deberse a desequilibrios metabólicos, trastornos genéticos, malformaciones cerebrales, trauma e infecciones. No obstante, una fiebre alta, especialmente cuando va acompañada de una enfermedad como la varicela, la gripe o una infección de oído, es la causa más común de los ataques convulsivos en niños de 1 y 2 años de edad.
“La gastroenteritis severa (infección intestinal), por ejemplo, puede provocar en algunos niños un ataque convulsivo, sobre todo si se han deshidratado debido a los vómitos o la diarrea”, indica el Dr. Sankar. “Varios trastornos metabólicos hereditarios pueden producir ataques convulsivos, los cuales pueden controlarse a menudo con dietas especiales y/o suplementos vitamínicos”.
Los ataques convulsivos provocados por la fiebre son normalmente inocuos y afectan a entre un 3 y un 5 por ciento de los bebés de los Estados Unidos. La mayoría de los bebés que sufren ataques febriles dejan de padecerlos antes de cumplir los cinco años de edad.
Alrededor del 25 por ciento de los niños que son evaluados por tener ataques convulsivos resulta que sufren de algún otro trastorno, tal como migrañas, desvanecimientos, pavor nocturno o trastornos psiquiátricos.
La epilepsia es un término global que describe ataques convulsivos recurrentes que no son provocados, tales como la hipoglucemia, desequilibrios electrolíticos, etcétera. En los Estados Unidos, alrededor del 1 por ciento de los niños tiene ataques convulsivos recurrentes. Aunque algunas formas de epilepsia persisten en la edad adulta, otros tipos desaparecen en la adolescencia.
¿Qué opciones de tratamiento existen?
UCLA tiene un programa integral de epilepsia pediátrica que evalúa y trata a los niños que padecen todo tipo de ataques convulsivos. Los tratamientos ofrecidos incluyen terapias a base de medicamentos y dieta, así como estimulación eléctrica y varias opciones quirúrgicas para niños cuyos ataques convulsivos no se pueden controlar de ninguna otra manera.